Paternidad responsable

Mayo 29, 2008 at 12:20 pm | In Uncategorized | 15 Comments

Los hijos de mis hijas
mis nietos son,
los hijos de mis hijos,
sólo Dios sabe.

Malhado dicho popular

Es costumbre en nuestro país que cuando una mujer queda embarazada y el padre del niño sale con el típico: “conozco un doctor que hace ese ‘tipo’ de trabajos”, “¿será mío?”, “¿Por qué no te cuidaste? Quedaste embarazada para atraparme”, etc, etc, etc., la fémina opte dignamente por mandar a la eme al susodicho y proseguir sola con su embarazo, sin exigirle al rufián ni el apellido ni cinco dólares para el ginecólogo (menos 100 dólares después para la papilla del bebé).

Nuestros (porque yo también los he hecho) comentarios son del tenor: “amiga, no lo necesitas para nada, tú puedes criar a tu hijo sola”, “no tienes por qué humillarte, no le pidas nada”, “tu hijo no necesita este tipo de padre”, etc, etc, etc.

Sin embargo, ayer una amiga me dio una visión totalmente diferente del asunto:

1. El niño tiene el DERECHO de llevar el apellido de su padre, de recibir la manutención de él y de ser su heredero.

2. El padre tiene la OBLIGACION de darle el apellido al niño y de pagarle parte de sus necesidades básicas.

Frente a esa situación, ¿por qué las mujeres insistimos en desligar al hombre de su RESPONSABILIDAD y de privar a nuestros hijos de su DERECHO?

“¿Será mío ese niño?” “Lo es, te pondré una demanda por paternidad.” “Ponla nomás pasaran años hasta que finalmente me haga la prueba de ADN. Y de ahí viene el juicio por establecer cuánto te debo pagar.” “No hay problema, mientras más tiempo pase peor para ti, porque de aquí a 5 años cuando te veas obligado a reconocer al niño tendrás que pagarme retroactivo”. Ese tipo de conversaciones todavía no estamos acostumbrados a escuchar.

¿Qué pasaría si las mujeres empezáramos exigir a los hombres que cumplan con sus obligaciones? ¿Creen ustedes que si empezamos a exigir que se aplique la ley no empezarían ellos a pensarlo dos veces antes de dejar “que la mujer se cuide, es trabajo de ella”? ¿Creen que rechazarían el uso del condón cómo a veces lo hacen ahora? ¿Creen que se desembarazarían (literalmente) de sus responsabilidades como padres? Estamos hablando de que les tocaríamos uno de los órganos que más duele: el bolsillo. Si un Fulano ve que su vecino está ahorcado financieramente por los dos juicios de paternidad que está afrontando, ¿creen que no recapacitaría y aceptaría la responsabilidad que le toca?

En este país la justicia es una tontera y lo sabemos todos (no, no estoy apoyando que destituyan a los miembros de la CSJ), pero una cosa es cierta: cuando un tipo no cumple con la paga exigida por el Tribunal de Menores para el sustento de sus hijos, nadie lo salva de la cárcel.

¿Qué opinan? ¿Deberemos cambiar nuestra manera de pensar?

Dime que no

Mayo 28, 2008 at 2:44 pm | In Uncategorized | 1 Comment

Si me dices que si, piénsalo dos veces
Puede que te convenga decirme que no
Si me dices que no, puede que te equivoques
Yo me daré a la tarea de que me digas que si
Si me dices que si dejaré de soñar, y me volveré un idiota
Mejor dime que no y dame ese si como un cuenta gotas
Dime que no pensando en un si
Y déjame lo otro a mi
Que si se me pone fácil
El amor se hace frágil y uno para de soñar
Dime que no
Y deja la puerta abierta

Canción Dime que no, de Ricardo Arjona.

Hoy me llegó “un powerpoint” en el que hacían campaña por el NO. Básicamente la idea era que la tal reducción del pago de impuesto a la renta es una farsa y que el dinero que entregaremos al gobierno a través del SRI será malgastado en su lucha contra Colombia, en propagandas en todos los medios de comunicación, que Correa apoya a las Farc pero tildó de terroristas a los de Dayuma y otras cosas más.

Como humilde ciudadana diré que esta propaganda no es tan convincente. ¿Por qué? Demasiado larga (ya al final daba pereza leer, un power point no debe ser tan largo, para eso están los textos de los mails), mezcla peras con limones (no tiene nada que ver el pago del impuesto a la renta, con un Mandato y Reglamento ya aprobados, con el NO a la nueva constitución) y no les cuento más porque me cansé de leer y paginar.

Así que desde esta trinchera voy a darles indicaciones de cómo deben armar la propandaga por el No. Pónganse las pilas, no lo volveré a repetir.

Primero: la propaganda debe ser dirigida a los que están indecisos o están por el SI. No tiene sentido que me envíe y reenvíe mails entre mi grupo de amigos lanzando improperios y denuestos por el No, cuando todos estamos de acuerdo por el No. El convencido por el NO convencido está. Lo adecuado es sembrar una “dura razonable” en el votante que está por el sí o en el indeciso.

Segundo: el mensaje debe ser corto y preciso. Este power point mezclaba todos los males de Correa en un solo saco. Es mejor varios mensajes cortos que uno largo (el largo también aplica, pero no siempre). Por ejemplo, me pareció excelente el comentario de que Correa apoya a las FARC y no dudó en tildar de terroristas a los de Dayuma (cuya prefecta sigue presa), pero al mezclarlo con el impuesto a la renta perdió fuerza.

Tercero: se debe establecer a qué grupo se envía el mail. No voy a enviar un mail lleno de signos de admiración, ofensas, improperios y denuestos a gente con dos dedos de cultura. Pero si tengo amigos que creen que en una discoteca pueden sacarle el riñón a alguien para después dejar al tipo en la tina de un motel, cubierto de hielo, puedo ser más creativo. Ahí se aplica decir que Correa nos quitará a nuestros hijos para enviarlos a Venezuela a formarlos.

Cuarto: ¿cómo se puede hacer una campaña por el No a una constitución de la que no está hecha ni la tercera parte????? Esta es época de atacar a Correa, no de luchar contra fantasmas.

Si no me hacen caso, después no se anden lamentando.

Sacrilegio

Mayo 26, 2008 at 3:02 pm | In Uncategorized | 6 Comments

Viendo la mesa de frutas,
ofrenda de amor y fe,
uno cogió un platanito
pues creía que era un buffet
- ¿Pues creía que?-
Pues creía que era un buffet.
Alguien gritó: ¡Sacrilegio!
madrina se desmayó,
hubo uno que cogió un muerto
y otro que se despojó,
y una que tenía hecho santo
muy furiosa le gritó:
‘Mr. don’t touch the banana,
banana belong’to Chango’

Mister don’t touch the banana,
Willy Chirino

Nota de la redacción: este artículo lo empecé a escribir pensando en un tema, pero degeneró en otro. Casi como las discusiones de la Asamblea. Así que lo he editado para que tenga un poco más de sentido. Lo que le corté al texto original lo pondré en el próximo post.

Hace un par de semanas Tania Hermidia cometió el sacrilegio de querer cambiar nuestro sagrado escudo nacional, nacido en 1900 y que sigue tan campante.

Obviamente nuestras voces y las de nuestros antepasados se hicieron sentir para clamar a los cielos por la injusta y horrenda desgracia que pensaba caer sobre nosotros. Santa voz a los cielos alzamos (voz de noble y sin par juramento) para mandar al cuerno a Tania.

Sin embargo, respirando profundo, despacio, inhalando y exhalando lentamente, un par de veces, podemos pensar que no es tan grave cambiar el escudo. Es símbolo de nuestra heredad y ansias de libertad, pero talvez omitimos algo cuando lo creamos.

No estamos hablando de ridiculeces como cambiar la miradita del cóndor (así como Chávez cambió la dirección a la que miraba el caballo de su escudo), sino considerar que faltan más de 500 años de historia en el escudo: los nativos de estas tierras. Los indígenas se quedaron afuera de nuestra historia, totalmente pateados. Si alguien mira el escudo podría pensar que los españoles no encontraron nativos americanos cuando llegaron a estas pródigas regiones. Si me preguntan a mí bien podrían cambiarse los signos zodicales (que simbolizan los meses durante los cuales duró la lucha contra Flores, que históricamente no es tan significativa) por cuatro signos que representen a los nativos de la costa, la sierra norte, el austro y el oriente. Más una tortuguita que represente al Archipiélago.

¿Es imperativo, necesario y urgente ese cambio? Y lo más importante ¿afectará positivamente este cambio de “forma” a la forma en la que miramos a los descendientes de los nativos de estas tierras? ¿Qué es primero? ¿Un cambio en nuestra mentalidad permitiría que los indígenas estén representados en el escudo, o un cambio en el escudo nos forzará, a las buenas o a las malas, a aceptar que también forman parte de este país? ¿Sentirán ellos, no a nivel de agrupación política, sino a nivel personal, un aumento en su autoestima al verse también reflejados en nuestro escudo y por consiguiente en nuestra bandera?

No estoy hablando de tirar abajo el escudo, ni de reemplazar el cóndor por una cama hecha añicos, que representa el fin de la larga noche neoliberal, hablo simplemente un reconocimiento a estos indios que fueron dueños de estas tierras y luego fueron esclavizados por los españoles, indios a cuyos descendientes nosotros seguimos despreciando. POR SUPUESTO, NO los despreciamos por ser indios, no, nada que ver. Los despreciamos por ser sucios, borrachos, apestosos y mendigos. Si, eso es lo que no les perdonamos.

Pienso que sería una señal de respeto hacia los indígenas y de aceptación al hecho de que fueron nuestros antecesores y primeros dueños de estas tierras.

¿Se podrá hacer el cambio?

Men men men men, manly men men men! & Who are you? Who, who, who, who?

Mayo 21, 2008 at 12:04 pm | In Uncategorized | 9 Comments
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Ayer dieron uno de los mejores capítulos de Two and a half men, ¡y me lo perdí!!!

Por lo que me cuenta James, se los recomiendo, de todo corazón. Los fans de Two and a half men y de CSI Las Vegas estarán de plácemes: los dos mundos se juntaron. Este domingo darán la repetición, ahí estaré.

Un adelanto: la madre de los Harper se casa, pero, en la noche del matrimonio, se le muere el novio, ¡y adivinen quién va a investigar el asesinato!

Las aduanas ¡ya no son de nadie!

Mayo 15, 2008 at 3:01 pm | In Uncategorized | 14 Comments

El día de ayer la CAE despidió a 337 empleados de todos sus distritos aduaneros. Ello luego de un gran esfuerzo por eliminar los puestos innecesarios y (me imagino) sacar también a los elementos que tanto daño le han hecho a la imagen de dicha institución.

En teoría eso suena muy bien.

El único problema es que, demostrando un total desconocimiento y falta de interés en la operatividad de la aduana, despidieron a los empleados de golpe y porrazo, sin importarles un PEPINO que la aduana se paralizara por falta de empleados. (Lo que por cierto demuestra que tan “innecesarios” no eran).

No se trata de que la carga “espere” un día más para salir, señores, nuestro país es agrícola, exportamos carga perecible, no se pueden detener las operaciones aduaneras así porque sí, de un día para otro.

Y eso, por no hablar de los motivos por los cuáles sacaron a los empleados y de a quiénes van a poner en esos puestos. En fin, no me voy a adelantar, ni poner las manos al fuego por nadie. Pero el despelote aduanero, ¡ya es de todos!

Alicia en el país de las maravillas

Mayo 13, 2008 at 9:38 am | In Uncategorized | 2 Comments

Hace algún tiempo ofrecí adaptar parte del cuento de Alicia en el País de las Maravillas a la Constituyente y nuestro presidente democráticamente elegido.

Sin embargo, luego de leer y releer el capítulo El croquet de la reina, me he dado cuenta que hacerle cualquier cambio sería dañar esa obra maestra, que basta sólo un poco de imaginación del lector para darse cuenta de “quién es quién”.

Y sin más preámbulos, con ustedes . . . El croquet de la Reina, de Lewis Carroll.

El croquet de la reina
Un gran rosal se alzaba cerca de la entrada del jardín: sus rosas eran blancas, pero había allí tres jardineros ocupados en pintarlas de rojo. A Alicia le pareció muy extraño, y se acercó para averiguar lo que pasaba, y al acercarse a ellos oyó que uno de los jardineros decía:
-¡Ten cuidado, Cinco! ¡No me salpiques así de pintura!
-No es culpa mía -dijo Cinco, en tono dolido-. Siete me ha dado un golpe en el codo.
Ante lo cual, Siete levantó los ojos dijo:
-¡Muy bonito, Cinco! ¡Échale siempre la culpa a los demás!
-¡Mejor será que calles esa boca! -dijo Cinco-. ¡Ayer mismo oí decir a la Reina que debían cortarte la cabeza!
-¿Por qué? -preguntó el que había hablado en primer lugar.
-¡Eso no es asunto tuyo, Dos! -dijo Siete.
-¡Sí es asunto suyo! -protestó Cinco-. Y voy a decírselo: fue por llevarle a la cocinera bulbos de tulipán en vez de cebollas.
Siete tiró la brocha al suelo y estaba empezando a decir: «¡Vaya! De todas las injusticias…», cuando sus ojos se fijaron casualmente en Alicia, que estaba allí observándolos, y se calló en el acto. Los otros dos se volvieron también hacia ella, y los tres hicieron una profunda reverencia.
-¿Querrían hacer el favor de decirme -empezó Alicia con cierta timidez- por qué están pintando estas rosas?
Cinco y Siete no dijeron nada, pero miraron a Dos. Dos empezó en una vocecita temblorosa:
-Pues, verá usted, señorita, el hecho es que esto tenía que haber sido un rosal rojo, y nosotros plantamos uno blanco por equivocación, y, si la Reina lo descubre, nos cortarán a todos la cabeza, sabe. Así que, ya ve, señorita, estamos haciendo lo posible, antes de que ella llegue, para…
En este momento, Cinco, que había estado mirando ansiosamente por el jardín, gritó: «¡La Reina! ¡La Reina!», y los tres jardineros se arrojaron inmediatamente de bruces en el suelo. Se oía un ruido de muchos pasos, y Alicia miró a su alrededor, ansiosa por ver a la Reina.
Primero aparecieron diez soldados, enarbolando tréboles. Tenían la misma forma que los tres jardineros, oblonga y plana, con las manos y los pies en las esquinas. Después seguían diez cortesanos, adornados enteramente con diamantes, y formados, como los soldados, de dos en dos. A continuación venían los infantes reales; eran también diez, y avanzaban saltando, cogidos de la mano de dos en dos, adornados con corazones. Después seguían los invitados, casi todos reyes y reinas, y entre ellos Alicia reconoció al Conejo Blanco: hablaba atropelladamente, muy nervioso, sonriendo sin ton ni son, y no advirtió la presencia de la niña. A continuación venía el Valet de Corazones, que llevaba la corona del Rey sobre un cojín de terciopelo carmesí. Y al final de este espléndido cortejo avanzaban EL REY Y LA REINA DE CORAZONES.
Alicia estaba dudando si debería o no echarse de bruces como los tres jardineros, pero no recordaba haber oído nunca que tuviera uno que hacer algo así cuando pasaba un desfile. «Y además», pensó, «¿de qué serviría un desfile, si todo el mundo tuviera que echarse de bruces, de modo que no pudiera ver nada?» Así pues, se quedó quieta donde estaba, y esperó.
Cuando el cortejo llegó a la altura de Alicia, todos se detuvieron y la miraron, y la Reina preguntó severamente:
-¿Quién es ésta?
La pregunta iba dirigida al Valet de Corazones, pero el Valet no hizo más que inclinarse y sonreír por toda respuesta.
-¡Idiota! -dijo la Reina, agitando la cabeza con impaciencia, y, volviéndose hacia Alicia, le preguntó-: ¿Cómo te llamas, niña?
-Me llamo Alicia, para servir a Su Majestad -contestó Alicia en un tono de lo más cortés, pero añadió para sus adentros: «Bueno, a fin de cuentas, no son más que una baraja de cartas. ¡No tengo por qué sentirme asustada!»
-¿Y quiénes son éstos? -siguió preguntando la Reina, mientras señalaba a los tres jardineros que yacían en torno al rosal.
Porque, claro, al estar de bruces sólo se les veía la parte de atrás, que era igual en todas las cartas de la baraja, y la Reina no podía saber si eran jardineros, o soldados, o cortesanos, o tres de sus propios hijos.
-¿Cómo voy a saberlo yo? -replicó Alicia, asombrada de su propia audacia-.
¡No es asunto mío!
La Reina se puso roja de furia, y, tras dirigirle una mirada fulminante y feroz, empezó a gritar:
-¡Que le corten la cabeza! ¡Que le corten…!
-¡Tonterías! -exclamó Alicia, en voz muy alta y decidida.
Y la Reina se calló.
El Rey le puso la mano en el brazo, y dijo con timidez:
Considera, cariño, que sólo se trata de una niña!
La Reina se desprendió furiosa de él, y dijo al Valet:
-¡Dales la vuelta a éstos!
Y así lo hizo el Valet, muy cuidadosamente, con un pie.
-¡Arriba! -gritó la Reina, en voz fuerte y detonante.
Y los tres jardineros se pusieron en pie de un salto, y empezaron a hacer profundas reverencias al Rey, a la Reina, a los infantes reales, al Valet y a todo el mundo.
-¡Basta ya! -gritó la Reina-. ¡Me estáis poniendo nerviosa! -Y después, volviéndose hacia el rosal, continuó-: ¡Qué diablos habéis estado haciendo aquí?
-Con la venia de Su Majestad -empezó a explicar Dos, en tono muy humilde, e hincando en el suelo una rodilla mientras hablaba-, estábamos intentando…
-¡Ya lo veo! -estalló la Reina, que había estado examinando las rosas ¡Que les corten la cabeza!
Y el cortejo se puso de nuevo en marcha, aunque tres soldados se quedaron allí para ejecutar a los desgraciados jardineros, que corrieron a refugiarse junto a Alicia.
-¡No os cortarán la cabeza! -dijo Alicia, y los metió en una gran maceta que había allí cerca.
Los tres soldados estuvieron algunos minutos dando vueltas por allí, buscando a los jardineros, y después se marcharon tranquilamente tras el cortejo.
-¿Han perdido sus cabezas? -gritó la Reina.
-Sí, sus cabezas se han perdido, con la venia de Su Majestad -gritaron los soldados como respuesta.
-¡Muy bien! -gritó la Reina-. ¿Sabes jugar al croquet?
Los soldados guardaron silencio, y volvieron la mirada hacia Alicia, porque era evidente que la pregunta iba dirigida a ella.
-¡Sí! -gritó Alicia.
-¡Pues andando! -vociferó la Reina.
Y Alicia se unió al cortejo, preguntándose con gran curiosidad qué iba a suceder a continuación.
-Hace… ¡hace un día espléndido! -murmuró a su lado una tímida vocecilla.
Alicia estaba andando al lado del Conejo Blanco, que la miraba con ansiedad.
-Mucho -dijo Alicia-. ¿Dónde está la Duquesa?
-¡Chitón! ¡Chit6n! -dijo el Conejo en voz baja y apremiante. Miraba ansiosamente a sus espaldas mientras hablaba, y después se puso de puntillas, acercó el hocico a la oreja de Alicia y susurró-: Ha sido condenada a muerte.
-¿Por qué motivo? -quiso saber Alicia.
-¿Has dicho «pobrecilla»? -preguntó el Conejo.
-No, no he dicho eso. No creo que sea ninguna «pobrecilla». He dicho: ¿Por qué motivo?»
-Le dio un sopapo a la Reina… -empezó a decir el Conejo, y a Alicia le dio un ataque de risa-. ¡Chitón! ¡Chitón! -suplicó el Conejo con una vocecilla aterrada-. ¡Va a oírte la Reina! Lo ocurrido fue que la Duquesa llegó bastante tarde, y la Reina dijo…
-¡Todos a sus sitios! -gritó la Reina con voz de trueno.
Y todos se pusieron a correr en todas direcciones, tropezando unos con otros.
Sin embargo, unos minutos después ocupaban sus sitios, y empezó el partido.
Alicia pensó que no había visto un campo de croquet tan raro como aquél en toda su vida. Estaba lleno de montículos y de surcos. as bolas eran erizos vivos, los mazos eran flamencos vivos, y los soldados tenían que doblarse y ponerse a cuatro patas para formar los aros.
La dificultad más grave con que Alicia se encontró al principio fue manejar a su flamenco. Logró dominar al pajarraco metiéndoselo debajo del brazo, con las patas colgando detrás, pero casi siempre, cuando había logrado enderezarle el largo cuello y estaba a punto de darle un buen golpe al erizo con la cabeza del flamenco, éste torcía el cuello y la miraba derechamente a los ojos con tanta extrañeza, que Alicia no podía contener la risa. Y cuando le había vuelto a bajar la cabeza y estaba dispuesta a empezar de nuevo, era muy irritante descubrir que el erizo se había desenroscado y se alejaba arrastrándose. Por si todo esto no bastara, siempre había un montículo o un surco en la dirección en que ella quería lanzar al erizo, y, como además los soldados doblados en forma de aro no paraban de incorporarse y largarse a otros puntos del campo, Alicia llegó pronto a la conclusión de que se trataba de una partida realmente difícil.
Los jugadores jugaban todos a la vez, sin esperar su turno, discutiendo sin cesar y disputándose los erizos. Y al poco rato la Reina había caído en un paroxismo de furor y andaba de un lado a otro dando patadas en el suelo y gritando a cada momento «¡Que le corten a éste la cabeza!» o «¡Que le corten a ésta la cabeza!».
Alicia empezó a sentirse incómoda: a decir verdad ella no había tenido todavía ninguna disputa con la Reina, pero sabía que podía suceder en cualquier instante. «Y entonces», pensaba, «¿qué será de mí? Aquí todo lo arreglan cortando cabezas. Lo extraño es que quede todavía alguien con vida!»Estaba buscando pues alguna forma de escapar, Y preguntándose si podría irse de allí sin que la vieran, cuando advirtió una extraña aparición en el aire.
Al principio quedó muy desconcertada, pero, después de observarla unos minutos, descubrió que se trataba de una sonrisa, y se dijo:
-Es el Gato de Cheshire. Ahora tendré alguien con quien poder hablar.
-¿Qué tal estás? -le dijo el Gato, en cuanto tuvo hocico suficiente para poder hablar.
Alicia esperó hasta que aparecieron los ojos, y entonces le saludó con un gesto. «De nada servirá que le hable», pensó, «hasta que tenga orejas, o al menos una de ellas». Un minuto después había aparecido toda la cabeza, Y entonces Alicia dejó en el suelo su flamenco y empezó a contar lo que, ocurría en el juego, muy contenta de tener a alguien que la escuchara. El Gato creía sin duda que su parte visible era ya suficiente, y no apareció nada más.
-Me parece que no juegan ni un poco limpio -empezó Alicia en tono quejumbroso-, y se pelean de un modo tan terrible que no hay quien se entienda, y no parece que haya reglas ningunas… Y, si las hay, nadie hace caso de ellas… Y no puedes imaginar qué lío es el que las cosas estén vivas.
Por ejemplo, allí va el aro que me tocaba jugar ahora, ¡justo al otro lado del campo! ¡Y le hubiera dado ahora mismo al erizo de la Reina, pero se largó cuando vio que se acercaba el mío!
-¿Qué te parece la Reina? -dijo el Gato en voz baja.
-No me gusta nada -dijo Alicia . Es tan exagerada… -En este momento, Alicia advirtió que la Reina estaba justo detrás de ella, escuchando lo que decía, de modo que siguió-: … tan exageradamente dada a ganar, que no merece la pena terminar la partida.
La Reina sonrió y reanudó su camino.
-¿Con quién estás hablando? -preguntó el Rey, acercándose a Alicia y mirando la cabeza del Gato con gran curiosidad.
-Es un amigo mío… un Gato de Cheshire -dijo Alicia-. Permita que se lo presente.
-No me gusta ni pizca su aspecto -aseguró el Rey-. Sin embargo, puede besar mi mano si así lo desea.
-Prefiero no hacerlo -confesó el Gato.
-No seas impertinente -dijo el Rey-, ¡Y no me mires de esta manera!
Y se refugió detrás de Alicia mientras hablaba.
-Un gato puede mirar cara a cara a un rey -sentenció Alicia-. Lo he leído en un libro, pero no recuerdo cuál.
-Bueno, pues hay que eliminarlo -dijo el Rey con decisión, y llamó a la Reina, que precisamente pasaba por allí-. ¡Querida! ¡Me gustaría que eliminaras a este gato!
Para la Reina sólo existía un modo de resolver los problemas, fueran grandes o pequeños.
-¡Que le corten la cabeza! -ordenó, sin molestarse siquiera en echarles una ojeada.
-Yo mismo iré a buscar al verdugo -dijo el Rey apresuradamente.
Y se alejó corriendo de allí.
Alicia pensó que sería mejor que ella volviese al juego y averiguase cómo iba la partida, pues oyó a lo lejos la voz de la Reina, que aullaba de furor.
Acababa de dictar sentencia de muerte contra tres de los jugadores, por no haber jugado cuando les tocaba su turno. Y a Alicia no le gustaba ni pizca el aspecto que estaba tomando todo aquello, porque la partida había llegado a tal punto de confusión que le era imposible saber cuándo le tocaba jugar y cuándo no. Así pues, se puso a buscar su erizo.
El erizo se había enzarzado en una pelea con otro erizo, y esto le pareció a Alicia una excelente ocasión para hacer una carambola: la única dificultad era que su flamenco se había largado al otro extremo del jardín, y Alicia podía verlo allí, aleteando torpemente en un intento de volar hasta las ramas de un árbol.
Cuando hubo recuperado a su flamenco y volvió con el, la pelea había terminado, y no se veía rastro de ninguno de los erizos. «Pero esto no tiene demasiada importancia», pensó Alicia, «ya que todos los aros se han marchado de esta parte del campo». Así pues, sujetó bien al flamenco debajo del brazo, para que no volviera a escaparse, y se fue a charlar un poco más con su amigo.
Cuando volvió junto al Gato de Cheshire, quedó sorprendida al ver que un gran grupo de gente se había congregado a su alrededor. El verdugo, el Rey y la Reina discutían acaloradamente, hablando los tres a la vez, mientras los demás guardaban silencio y parecían sentirse muy incómodos.
En cuanto Alicia entró en escena, los tres se dirigieron a ella para que decidiera la cuestión, y le dieron sus argumentos. Pero, como hablaban todos a la vez, se le hizo muy difícil entender exactamente lo que le decían.
La teoría del verdugo era que resultaba imposible cortar una cabeza si no había cuerpo del que cortarla; decía que nunca había tenido que hacer una cosa parecida en el pasado y que no iba a empezar a hacerla a estas alturas de su vida.
La teoría del Rey era que todo lo que tenía una cabeza podía ser decapitado, y que se dejara de decir tonterías.
La teoría de la Reina era que si no solucionaban el problema inmediatamente, haría cortar la cabeza a cuantos la rodeaban. (Era esta última amenaza la que hacía que todos tuvieran un aspecto grave y asustado.)A Alicia sólo se le ocurrió decir:
-El Gato es de la Duquesa. Lo mejor será preguntarle a ella lo que debe hacerse con él.
-La Duquesa está en la cárcel -dijo la Reina al verdugo-. Ve a buscarla.
Y el verdugo partió como una flecha.
La cabeza del Gato empezó a desvanecerse a partir del momento en que el verdugo se fue, y, cuando éste volvió con la Duquesa, había desaparecido totalmente. Así pues, el Rey y el verdugo empezaron a corretear de un lado a otro en busca del Gato, mientras el resto del grupo volvía a la partida de croquet.

¡Te salvaste, Cholito!

Mayo 6, 2008 at 11:33 am | In Uncategorized | 19 Comments

La noticia

El Cholito se salvó del Portazo. No porque pasó de la tercerizadora a la matriz de Porta, sino porque finalmente llegó a buen término la negociación entre Porta y el Gobierno ecuatoriano. Así que el Cholito tiene su camello asegurado por un par de meses, hasta que el nuevo personaje de moda lo destrone como ícono de Porta.

Qué ocurrió realmente tras bastidores, si hubo o no la reunión de Slim con Correa, si el yerno de Slim le ofreció a Correa grande$ beneficio$ para el país (o para Alianza País) creo que yo, al menos, no lo sabré nunca con certeza.

Y finalmente talvez nunca lo sepamos. Como en todas las cosas, las ideas preconcebidas no cambian, y eso ha sido confirmado luego del convenio con Porta.

Los correístas piensan que Correa es un negociador sagaz, un fino estratega que supo defender los derechos del país y bajarle los pantalones al hombre más rico del mundo. Que aquello de que Porta representa sólo el 3% de los ingresos regionales de Carlitos era sólo campaña para asustar a Rafico.

Los anticorreístas piensan que fue Correa el que finalmente cedió luego de haber leído asustado mis comentarios acerca de que si cae la red de Porta se cae Correa. Como compensación le regalaron un black berry.

Eso es lo que he escuchado hasta el momento y tan sólo son las 11h30.

Usted, amable lector, ¿qué ha escuchado?

Los comentarios de los lectores se registran bajo total responsabilidad de los mismos. Fundación Fátima Quishpe Arosemana no se responsabiliza de ninguna manera por lo que se indique en ellos ni puede garantizar, ni se compromete a investigar, su veracidad.

Pero lo que realmente me interesa saber (no es cierto, me interesa más conocer el chisme, pero debo poner esta pregunta para ser políticamente correcta) es: ¿resulta beneficioso para el país el nuevo contrato de concesión, bajo los términos en los que se firmó?

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