La bella durmiente
Junio 4, 2008 at 2:40 pm | In Uncategorized | 5 CommentsCuento alternativo
Capítulo I
Hace muchos años, en un reino muy, muy lejano, nació una hermosa princesita que llenó de infinita alegría a sus amorosos padres. El rey Neo y la reina L’veral. Los amorosos padres de la hermosa princesa la miraban extasiados, pensando su esplendoroso futuro.
- Es tan hermosa, decía la reina.
- Es tan hermosa, repetía el rey.
- La reina de los Imperios Unidos ha tenido también un hijo el día de ayer, comentó la reina. Sus emisarios me han indicado que podemos concertar una boda entre nuestros hijos, pero tenemos sólo una semana para entregarles la dote de nuestra hija y sellar esta alianza.
El rey no dijo nada y se quedó pensando mirando al horizonte, con ceño fruncido, como hacía sabiamente cada vez que debía resolver temas de estado. Su amada esposa, devotamente, se retiró a sus habitaciones para que su amado esposo pudiera tomar la mejor decisión con respecto al futuro de su hermosa hija.
Luego de horas de cavilación, el respetado soberano se dirigió a hablar con los encargados del Tesoro del Reino (no informó a su esposa de su soberana decisión, por cuanto la responsabilidad de la corona y del cetro recaían sobre él, no sobre ella. No era discriminación de género, realmente) . “En vista de que los Fondos Reales no abastecen para pagar una dote digna de mi hermosa hija, os ordeno que vayáis al Fondo Mundial Imperial para que nos presten una cuantiosa fortuna”, ordenó el Rey.
Salieron ellos prestos (a caballo) a cumplir la Orden Real. Al cabo de varios meses (como dije, iban a caballo) el rey recibió el siguiente mensaje en su celular: “Su Alteza, el FMI nos facilitará los fondos, pero si Vos no pagáis el préstamo en tres años, vuestra hija será sedada, como medida cohersitiva. Despertará de su profundo sueño cuando hayáis pagado toda la deuda”. Con mano fría, sin dudarlo ni un segundo, el Rey escribió “Acepto” con sus dedos reales, y, en fatídico momento, envió el mensaje. Los fondos fueron transferidos a las cuentas de los Imperios Unidos y desde ese momento quedó sellado el futuro matrimonio de la hermosa princesa y del, esperamos, apuesto príncipe.
A partir de ese momento todo fue felicidad en el reino, la hermosa princesita crecía rodeada del amor de los suyos y el rey iba aprovisionando las Arcas Reales para pagar la deuda. Sin embargo, faltando pocos meses para el pago, terribles e inenarrables castigos divinos cayeron sobre el lejano reino. Sequías, inundaciones, pestes y enfermedades azotaron inmisericordemente las otrora fértiles tierras, quedando solo dolor y sufrimiento para los súbditos de Su Majestad.
Frente a semejante cuadro de tribulación y miseria, el rey, inmisericorde como la naturaleza, indicó al Tesorero Real: “grande es la pena de mi pueblo, pero más grande sería su dolor si ven que la Princesa Real cae en un profundo sueño. Vacía las arcas reales, no dejes una sola moneda, huye con el dinero para pagar al FMI y no des nada a nuestro pueblo. Deberás entregar ese dinero esta misma noche, caso contrario, mi hermosa hija pagará inocentemente las consecuencias de la aciaga naturaleza”.
Así, en medio de la noche, un jinete y un caballo salieron de palacio, llevando un arca llena de monedas de oro. La intención del Tesorero no era, sin embargo, llevar el dinero al FMI, sino distribuirlo al pueblo que moría de hambre frente a la indolencia de su soberano . . . .
Al día siguiente, llantos y quejidos lastimeros salían de Palacio. La hermosa princesa había sido sedada por sicarios colombianos contratados por el FMI, que habían vulnerado las extremas seguridades del palacio. Una oscura y siniestra nube que impedía el paso de los rayos solares se formó sobre el reino, y empezó un nefasto período conocido como La Larga Noche de Neo y L’veral (que podeis buscar en Wikipedia como La Larga Noche Neoliberal, ya traducida al español).
. . . esta historia continuará
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