Ultimo día del despotismo y primero de lo mismo

Septiembre 11, 2008 at 11:24 am | In Uncategorized | 20 Comments

Que la tortilla se vuelva

Cuándo querrá el Dios del cielo
que la tortilla se vuelva
que los pobres coman pan
y los ricos mierda, mierda.

Chicho Sánchez Ferlosio

Luego de la dictadura militar una suerte de presidentes fueron ocupando el solio presidencial ecuatoriano, de acuerdo, obviamente, a los designios de los electores de turno. Durante algunos gobiernos contemplamos con espanto cómo se irrespetaba la constitución, cómo la justicia se aplicaba únicamente a los de poncho (o machete o lanza), cómo en el país se hacía o deshacía de acuerdo al hígado o amistades de los tiranillos de turno.

Nefastos fueron los días del gobierno de Febres-Cordero, especialmente si le preguntamos a aquellos que de una u otra forma fueron víctimas de su odio sin límites contra cualquiera que osara irse en contra de sus designios u osara criticarlo. Los derechos humanos fueron pisoteados con gusto (hermanos Restrepo y Consuelo Benavides) y las personas cercanas al presidente Febres-Cordero tenían casi que sus mismos omnímodos poderes (¿recuerdan el pseudo árbol de navidad más grande del mundo colocado y luego descolocado del malecón, sólo porque a Miguel Orellana le dio la gggegalada gana? ¿creen que Orellana hubiera obtenido los millones que tiene de no haber sido el yerno de LFC?). León no perdía su tiempo con los payasos: no atacaba a los periodistas. Simplemente alzaba el teléfono y llamaba al dueño del medio de comunicación en el que trabaja el atrevido, para asegurar su silencio o, si el artículo había estado muy juerte, su despido.

Finalmente, como todas las cosas, el gobierno de LFC terminó y llegaron días ¿mejores?

Ahora, en pleno siglo XXI, tenemos un gobierno con características similares a las de LFC.

STOP. Paren, no quiero escuchar toooodos los argumentos en los que están pensando. Que no, dije. No vienen al caso los comentarios a favor del uno o en contra del otro, que si LFC subió el PIB, que RCD en cambio si trabaja por los pobres, etc, etc, etc. Ambos son iguales en prepotencia, en abuso de poder y en aprovechamiento de los recursos del estado. Puncto.

¿Cuál es el problema? Que, en vez de tener una filosofía de “nunca más” a los excesos y atropellos, ahora la justificación a cualquier “desliz” de Rafa es que LFC ya lo hizo antes. Guardando las distancias, ¿cree alguno de los lectores que si en Argentina se intentara nuevamente instalar un régimen de terror alguien lo justificaría diciendo “pero Videla era peor”? Guardando las distancias, dije.

¿Se ha virado la tortilla? Claro que sí, algunos de los ricos de antaño (algunos de los cuales obtuvieron su dinero a costa del gobierno socialcristiano) ahora están viendo cuadritos. Y claro, nuevos ricos que salen de las huestes de ¿alianza? ¿movimiento? ¿acuerdo? PAIS están de los más contentos.

¿Es esto lo más conveniente para el país? No lo creo.

Si antes los social cristianos estaban inmunes a los juicios ahora lo están los verdes. Eso no es justicia.

Si antes los social cristianos se veían favorecidos en todos los contratos del gobierno, ahora los amigos del régimen se están acomodando de manera maravillosa (por ciertos, amigos dentro y fuera del país). Eso no es transparencia ni honestidad.

Si alguna vez le robaron a Pocho Harb y al día siguiente encontraron el carro, ahora le roban al hermano del presidente y a las pocas horas encuentran el vehículo. Eso no es equidad, porque si le robaran el carro a Fátima Quishpe (Dios no quiera) no lo encontrarían nunca.

Todo esto, señores, es muy lamentable. La gente apoyaba a León porque era macho y tenía los pantalones bien puestos. Ahora la gente apoya a RCD porque está golpeando a la gente adinerada y parece que hay demasiado odio en el corazón de los ecuatorianos. Claro que también hay mucha inocencia, porque la gente cree tooooodos los ofrecimientos de Correa, así como creyó en los de Lucio y en los de Abdalá y en su momento creyó en los de Velasco Ibarra (5 veces).

¿Cuál es la solución? ¿Qué podemos hacer para que los ecuatorianos nos centremos en valores, y no en “valores con condición”? Así como se defiende con argumentos absurdos a Correa, también se defendió en su momento (y se sigue defendiendo) a León. Finalmente, siempre miramos con buenos ojos lo que hace el gobernante que actúa de acuerdo a nuestras ideas, y censuramos los mismos hechos cuando los comete un gobierno con el que no comulgamos.

Volviendo al tema ¿qué se puede hacer? ¿Qué podemos hacer? No quisiera que las respuestas se centren en discutir si Correa tiene más poder que León o si RCD tiene menos muertos que LFC. Eso sólo confirmaría que aún nos falta mucho por recorrer. ¿Qué podemos hacer para cambiar la actitud de los ecuatorianos frente a situaciones injustas o ilegales? Y ojo, no estoy hablando sólo de cambiar la actitud de todos los demás menos yo, sino de hacer un examen de conciencia y ver si qué podemos cambiar, incluso cada uno de nosotros.

¿Sugerencias?

20 comentarios »

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  1. Nos falta mucho como sociedad. Aquí mismo hemos discutido y algunas personas han celebrado la ilegalidad como se han manejado las cosas.
    Se dice: ya lo hicieron antes (efectivamente, y no que queremos cambiar para mejor?)
    O se justifica en que cualquier cambio deberá ser violento.
    El problema que cuesta ver es que mientras más horrores se cometan, más caemos.
    Acaso no vendrá un XX después de Correa, y podrá justificarse en todos los abusos cometidos ahora para repetirlos?
    Lo peligroso de creer que quien tiene la razón tiene el derecho y hasta la obligación de actuar contra toda legalidad con el fin de lograr su cometido.

    ¿qué hacer? eso está más complicado. Por un lado se trata -a mi juicio- de educación, pero no es solo eso, porque al final gente muy “culta y educada” ha opinado y favorecido que se actúe de forma ilegal, totalitaria y violenta.

    Nos toca como sociedad aprender de la experiencia? No lo se, yo sí estuve esperanzado de que habíamos logrado algo cuando la gente en Quito se rebeló contra Lucio. Me pareció que el hecho de que la sociedad civil espontáneamente se reuniera y convocara para protestar y exigir era un paso adelante porque el civismo implica riesgos y la gente salió a protestar.
    Pensé que al mantener ese espíritu se podría exigir, organizádamente, como con los movmientos tipo Participación Ciudadana, que la población pida rendión de cuentas.
    Definitivamente un presidente con liderazgo y una sociedad que no se conforme podrían haber exigido al congreso y a las cortes a actuar decentemente.

    Pero eso degeneró y afloró la anarquía. No se puede construir a expensar de terminar con la institucionalidad.

    Pero creo que no lo vamos a aprender. Lo curioso del caso es que todo lo que se ha hecho se va a revertir en contra de la gente. La experiencia va a ser dolorosa…¿será que es necesario para hacer conciencia?

    Acá en perú por ejemplo, a nadie se le ocurre apoyar a las FARC, acá aborrecen a las Farc y a todos quienes los apoyen (lo incluyen de agache a Correa), tuvieron que vivir las consecuencias del terror para tener claro que no es una opción. Es uno de los pocos países sudamericanos que ha mostrado solidaridad con el pueblo colombiano (que al igual que el peruano también repudian a las FARC).

    Entonces en Ecuador viven las voces de apoyo, a estas “fuerzas irregulares” “combatientes”.. ¿nos falta sufrirlo para entenderlo?

    Creo que somos como sociedad un muchacho adolescente que no va a aprender de consejos ni de historias pasadas. Requerimos experimentar todo lo malo para después de eso cansarnos. Pero parece aparte que tenemos algún tipo de trastorno cerebral porque concluimos mal y después elegimos algo peor….

  2. A mí también me pareció muy bueno el movimiento quiteño, pero pensemos, ¿qué hizo caer a Lucio? ¿qué fue finalmente lo que colmó la paciencia de la gente, y no la colma ahora? Los quiteños están enamorados de Correa, los cuencanos también. Como sabemos, el amor es ciego. Incluso un editorialista escribió: aún si la gente viera a Correa sacando dinero en sacos del BCE, pensararían que lo está retirando para dárselo a los pobres. Talvez Lucio dejó de “calentarnos las orejas” y por eso nos dejó de gustar. Correa, sin embargo, sigue habla que habla y todo el mundo queda embelesado con el cielo purpúreo, los verdes jardines y las crisálidas flores que nos ofrece.

    Yo no creo que tengamos que tocar fondo para, finalmente, aprender. Con el feridado bancario tocamos fondo y, ¿qué hicimos en la elección siguiente? ¡Elegir a Lucio! Talvez seamos eternos adolescentes, que no aprendemos ni de nuestros propios errores. ¿Cuál ha sido (lamentablemente) la consigna en los últimos años? Votemos nomás por Fulano, finalmente, si sale muy malo, lo sacamos. No pensamos a largo plazo, vivimos el momento, somos muy inmediatistas.

    Jeff Presidente ;-)

  3. Somos los eternos adolescentes. En el caso de Correa sigue de candidato, pero gastando mucha mas plata que Alvaro Noboa.
    Y seguiremos de adolescentes: imagina este escenario: el pais gastando en burocracia y en despilfarros todo el dinero, mas alla del limite.. ¿que pasa si el precio del petroleo se sostiene 5 años, mientras Correa sea presidente y resulta que al pobre idiota que viene después le revienta la bomba?
    Resulta que el eterno adolescente concluira… Es que con Correa nos iba mejor.
    Alli incluso nos tocará recgresar al FMI como niños arrepentidos, el FMI nos halará las orejas y nos hará jurar que la economía no se maneja de forma irresponsable.
    Y añorarán al presidente altivo y soberano…que dejó quebrado al país.
    Siguiendo con lo del adolescente, Correa es el papá permisivo, complaciente y adinerado que cualquier muchacho desea tener.

    pero como no hay papá para siempre, cuando estemos solos reventamos porque no aprendimos a crecer.

    El tema de la institucionalidad para mi es muy grave porque Correa llevo la vara mucho mas arriba que cualquier otro, las barbaridades que se cometerán en nombre de la democracia y el deseo de la mayoría serán peores cada vez.

  4. El precio del petróleo anda muy cerca de los 100 dólares, con ese bajón no contaba Correa. Creo que piensa echar mano de la empresa privada para “fondearse”. Pero esa es otra historia.

    Yo he escuchado gente, leída y escribida, que dice que realmente con Lucio no estuvimos mal. Así que claro que habrá gente que hable bien de Correa.

  5. Please, no lo pongan a Jeff de Presidente. Que lo tengo en un sitial tan alto que me lo bajarian si me lo ponen de presidente. Please, no!!

  6. Si por esas cosas del destino eligieramos a un presidente respetuoso de las leyes tipo Alberto Acosta, aunque no concuerde con su forma de pensar, el pueblo lo tilsaria de debil de un lider sin pantalones

    Quizas lo que toque es tender puentes entre ecuatorianos de distintas visiones, Ecuador tiene una fractura social grande, desde diferentes angulos: Grupo de personas que sueñan en un Estado moderno en la cual se priorice el desarrollo del talento humano como motor para el desarrollo social y economico y otro grupo que prefiere no cambiar por el miedo que este cambio implique. Un ejemplo de dos grupos de ecuatorianos muy distantes : Los indios de Guamote Vs Los pelucones de Samborondom ambos grupos son incapaces de ponerse en los zapatos del otro

  7. Efectivamente, Lucio no tenía ni la mitad de los estudios de Correa, pero tuvo la agudeza mental de, al menos en el Ministerio de Economía, colocar a gente técnica, no populista, y le dió resultados.

    Los números de manejo macroeconómico en la presidencia de Lucio fueron 100% mejores que los del Dr. en Economía Rafael Correa….pero así han sido los datos macroeconómicos de todos los presidentes desde que nos dolarizamos. Es el sistema monetario lo que ha traído estabilidad macro, eso, y el manejarse con relativa prudencia.

  8. Me gusta mucho tu post. Creo que los ecuatorianos debemos volver a nuestras raices y no sentirnos avergozados de eso. El problema esta que hemos importado mucha ‘basura’ del extranjero y queremos parcernos o los espanioles, o los gringos. Y nuestra tierra no tiene los medios.

    Así que es mejor reconocer el verdadero ecuatoriano que llevamos dentro y echar a rodar ese sentimiento!

  9. La unica manera de luchar contra las injusticias y el despotismo de Correa es vivir con justicia nuestras vidas personales, es vivir con democracia dentro de nuestras familias, es defender el derecho a disentir entre nuestros parientes, amigos, vecinos y parroquianos. Todo empieza por casa, no importa lo que el tiranito haga en Carondelet: hagamos como si la justicia sigue brillando en nuestras vidas.

    Las comparaciones son odiosas por favor no recurras, prima querida, a recordar hechos lamentables de pasados gobiernos pues no conduce a nada y es de mal gusto. El presidente Febres Cordero es un hombre retirado que lucho por el pais a su manera y hoy merece el respeto de todos.

    Sebastian Crespo Arosemena.

  10. ¿Qué podemos hacer para que los ecuatorianos nos centremos en valores, y no en “valores con condición”? ¿Qué podemos hacer para cambiar la actitud de los ecuatorianos frente a situaciones injustas o ilegales?

    Pues, aumentar mucho el nivel de acción social de cada ciudadano: el voluntariado. Tú ya haces tu parte y más, hay que reconocer. Tú has provisto a un buen número de personas este espacio donde exponer ideas importantísimas en un formato digerible y de amplia libertad de expresión. Conozco a muchas personas que admiten que no tienen tiempo para nada, de su casa al trabajo, los hijos, el quehacer diario, y no hay más. Tú, al igual que Guillermo y algunos otros, se dan un poquito de tiempo diariamente para disciplinadamente mantener equilibrios de opinión aquí. En verdad, los ciudadanos que acuden a estos foros son una minoría, dado el ámbito en que se desenvuelve (Internet), pero igual todos buscan información, una opinión variante de las suyas y las propagan en sus círculos. Con eso ya has colaborado mucho, Fátima. Así mismo, otros pueden dar un poquito de su tiempo a su comunidad, de forma disciplinada y compartir gratuitamente lo que saben con otros que lo necesitan.
    A los que están en el extranjero en buenas condiciones profesionales, Sí, tú el que estás sentado en el sofá con el laptop!, ¡oye! ¿Se te ha ocurrido que puedes venir de profesor visitante y dar un taller gratuito en tu alma mater antigua por una semana? ¿Se te ha ocurrido visitar a los chiquillos campesinos a quienes auspicias con tu mensualidad? Verás que el Ecuador profundo está lleno de gente súper pilas como tú, pero que ha tenido menos oportunidades. Verás cómo se te ocurren rápido ideas que generen oportunidades para ellos. Yo he experimentado eso y le agradezco a nuestro Creador. Así de poquito en poquito todos podemos cambiar nuestro país.

  11. 3 Magnolias ¿yo hago todo eso? No, no es tanto así. En todo caso, Jeff no está mal. Es un hombre trabajador, métodico, profesional, estudiará una maestría para capacitarse más, tiene su empresita, se maneja cauto y conciliador, veremos que pasa.

    Adicionalmente, te felicito. Tú realmente practicas lo que predicas y has ayudado mucho al crecimiento del país. 3Magnolias presidenta.

    Primo, las comparaciones efectivamente son odiosas. Por eso, de tanto odio que me daba ver que a cada mención de Correa aparecía León (o Nebot) que me animé a escribir el post.

  12. Cambiar… y la pereza¿?

    Lo que me da pena pena pena es ver al hno de correita con contratos petroleros.

    Alemania seria un buen ejemplo a seguir pero vamos, ellos llevan mas de dos mil años de sociedad.

    Slds

  13. Jao, no estoy de acuerdo con tu opinión. A mi juicio sería demasiado sesgada y parcial.

    “Grupo de personas que sueñan en un Estado moderno en la cual se priorice el desarrollo del talento humano como motor para el desarrollo social y economico y otro grupo que prefiere no cambiar por el miedo que este cambio implique. Un ejemplo de dos grupos de ecuatorianos muy distantes : Los indios de Guamote Vs Los pelucones de Samborondom”

    No puedes afirmar ni que todos los indios de Guamote sueñan con un estado moderno (definamos qué es moderno) ni que los pelucones de Samborondon no quieren un cambio.

    Conozco a muchas personas de Samborondon que aborrecen a LFC, que no votaban por los socialcristiano (deben ser las credenciales de entrada porque ahora las cosas se definen de esa forma) y que desean un cambio.

    Que no vieron ni en Lucio, ni en Noboa, ni en Correa al gestor de esos cambios. No se puede generalizar.

  14. febres cordero no solo no se merece mi respeto, se merece mi repudio.

    recordar es no solo válido sino, muchas veces, necesario. por eso, a pesar de que me parece que correa no es ni por asomo el sanguinario febrescordero, rechazo sus actitudes y lenguaje prepotentes que me recuerdan mucho a las de aquel gato malo.

  15. Antrax :

    Yo me referia al reves: Los de Samborondom teoricamente como tienen mejores de niveles de educacion se suponen que quieren el cambio hacia un Estado Moderno y los indios de Guamote estan muy apegados a sus tradiciones.

    Pueden haber excepciones en uno u otro grupo, pero la generalizacion es valida cuando se trata de explicar un comportamiento social generalizado, que en este caso son: las incompresiones de un grupo hacia otro

  16. Guayaquil o viva la clase media

    No pude olvidar mis días allí al leer la diatriba de
    Seselovsky. No quiero vivir en la villa, ni en un country.Quiero más clase media. Osvaldo Bazán. Osvaldo Bazán, 11.08.2008

    Guayaquil tiene 3.300.000 habitantes y un solo teatro importante, el del Centro Cívico. Ahí vi Venecia, la obra del argentino Jorge Accame. En su versión porteña la historia –protagonizada por prostitutas desarrapadas tras un sueño– transcurría en un tristísimo puticlub del noroeste argentino. En la versión guayaca, las putas eran dos divinas estrellitas de la tele,con minis de lentejuela y el protagonista un modelo carilindo que se lo pasó haciendo obvios chistes verdes y
    bailando cumbia. “Es lo único que el público soporta”, dijeron mis anfitriones, una periodista free lance y un dramaturgo acostumbrado a la frustración. La obra más importante que mostraban en la ciudad sólo tendría cuatr funciones. “El teatro aquí no interesa”, me dijeron.

    En Guayaquil los taxis no tienen precio preestablecido. Te parás al lado y preguntás cuánto es hasta el hotel. Te dicen “diez dólares”. Contestás que es mucho. Te dice “dos dólares”. Subís. En uno, la butaca del chofer había desaparecido y en su lugar habían puesto una sillita de playa, atada con alambres.

    El malecón es un buen lugar para caminar, pero si lo hacés, no es bueno cansarse: si te recostás sobre uno de los bancos, no tardarán nada dos policías en silbarte y decirte “No se puede”. En Guayaquil no se puede casi nada que tenga que ver con lo público. Y hay mucha policía. Y nadie se queja. Guayaquil es orden y a medida que pasan los días notás que algo terriblemente desagradable ocurre en la ciudad. Tres hombres por cuadra rasquetean con cepillo y detergente las quince manzanas del centro. Las veredas brillan y todas las puertas de casas y departamentos lucen un corazón de Jesús. Después me entero de que es un día de esos que antes se festejaban en la Argentina, un corpus cristi con una hache en algún lado, pero no pregunto más. Todos saben mucho de religión y todos son muy, muy devotos. En las calles podés ver autos muy caros, sin patente. “Es que cuando los patentan, tienen que comenzar a pagar impuestos”, me dicen con naturalidad. Entonces, no los patentan.

    Ecuador no tiene cine propio y ya tampoco tiene música. No se graba más porque la piratería es tan fuerte que no conviene. Esto dejó a Ecuador prácticamente sin músicos.

    En las pocas disquerías que encontré –dar con una
    librería interesante es imposible– sólo una batea era de discos o películas originales. Todo lo demás es trucho.

    Mis anfitriones eran amigos hacía muchos años. Fuimos a un bar, la noche se estiraba y yo quería salir. Finalmente la periodista se fue y el dramaturgo me dijo “bueno, quería decirte que yo también soy homosexual, pero no me animaba a
    contártelo delante de ella, así que si quieres, vamos a bailar a un boliche gay”. –¿Ella es tu amiga desde hace más de 20 años y no lo sabe? –Supongo que lo sabe, pero en Guayaquil, todo es como si no. No hay homosexuales, pero
    puedes tener a cualquier hombre de los que ves por las calles por un dólar. Son casados, tienen sus matrimonios formalitos, pero los sábados salen con nosotros y somos sus esposas.

    Pensé que iba a ser lo más machista que escuchara, pero la noche me daría sorpresas mayores, más allá del antro pequeñísimo al que llegamos después de subir una escalera estrecha. A las cuatro de la mañana vino la policía y hubo
    que irse. Mi anfitrión me dijo: “Si tomás uno de los
    taxímetros que están en la puerta del boliche, vas a tener que hacerle sexo oral al chofer, en Guayaquil es así, ellos dan por sentado que si vienes aquí, no te podés negar”.

    –¿Y si te negás?

    –Pues, te pegan.

    Vi a los choferes y decidí caminar unas cuadras. Al día siguiente, en un bar, me encuentro con la periodista. Se saca sus zapatillas y se pone un par de zapatos que trae en un bolso. Le pregunto por qué. Me dice, sonrojada, que vive lejos y viene al centro en colectivo. Pero como en Guayaquil está muy mal visto viajar en colectivo,porque es cosa de pobres, se baja unas diez cuadras antes
    para que nadie la vea. Me cuesta entender la lógica, pregunto.

    –Osvaldo, vienes de la Argentina. En la Argentina tienen clase media. Aquí no. Aquí tenemos pobres, que son todos los que ves en las calles; ricos, a los que no verás jamás porque están en sus autos blindados y en sus mansiones en la costa a la que sólo llegas en helicóptero; y algunos como yo, que intentamos no caernos del todo. La lucha es por la sobrevivencia, no por la felicidad. No hay libros, no hay música, no hay teatro, no hay nada. Hay muchas iglesias donde los pobres van a pedir y mucho orden, para que no deje de haber iglesias y orden. Guayaquil está muerto porque los pobres saben que lo seguirán siendo y a los ricos no les importa nada. Dios quiera tuviéramos clase media como ustedes, en la Argentina.

    Fue imposible no recordar esos días en Guayaquil después de leer la diatriba de Seselovsky contra la clase media. No quiero vivir en la villa. No quiero vivir en un country. No quiero sólo la supervivencia (y a veces ni siquiera), ni para mí, ni para nadie. Quiero más clase media. Se supone
    que algo así es la socialdemocraci

  17. GUAYAQUIL: EL REINO DEL DERECHO Y DEL REVÉS
    Dicen que las mujeres tenemos más desarrollada la intuición. Pero yo no intuía nada de cómo iba a ser mi estadía en Guayaquil. Venía sin demasiadas expectativas ya que estaba acostumbrada por mi trabajo de consultoría, a vivir por tiempos breves en diferentes lugares y luego decir adiós.
    Llegué a Guayaquil un domingo caluroso de febrero del 2005. Venía desde Buenos Aires, donde el calor del verano es tan intenso y pegajoso como el que me golpeó al bajar en el aeropuerto Simón Bolívar. Un señor con cara de enojado sería el encargado de controlar mi pasaporte en migraciones, pero cuando abrió su boca, fue para brindarme una sonrisa y darme la bienvenida al Ecuador y a Guayaquil. Su calidez me predispuso a pensar que todos los guayaquileños serían así.

    Al salir, un cartel diciendo mi nombre se agitaba a como en medio de un huracán. Era el chofer enviado por la empresa que me había contratado, junto a un jovencito que sería mi mano derecha, el tiempo que durase mi estada en el Ecuador. Subimos al taxi “amigo” que nos esperaba y mi guía guayaquileño me enseñaba la ciudad cumpliendo la función de improvisado cicerone.
    A la derecha el “Coliseo Voltaire” y el “Estadio Modelo”, estas son las circunvalaciones que comunican con? No supe con qué me comunicaban porque el chofer, había encendido su radio y un reaggeton invadió mi cerebro. El auto con vidrios polarizados y el aire acondicionado a full me hacían sentir como en un filme de Almodóvar, donde lo kitsch se mezclaba con lo moderno: los perritos con camiseta del Barcelona que adornaban el tablero, movían la cabeza como diciéndome que tenía razón con mis pensamientos.

    Las mujeres en las calles, lucían sus cuerpos exuberantes enfundadas en jeans calzados con vaselina o mini-faldas ínfimas y sandalias altísimas… Los tops o blusas eran coloridas y minúsculas. Los hombres las llevaban de la cintura, marcando que eran su propiedad privada. Llegamos a la avenida 9 de octubre, avisté el Malecón del Salado a lo lejos, con sus característicos parasoles como velas de barco y con la promesa de ir a recorrerlo en otro momento, seguimos rumbo al hotel. El hotel era bellísimo. Mi acompañante me dejó con el conserje, prometiendo pasar por mí en una hora, para llevarme a almorzar comida típica y luego hacer un sencillo tour por la ciudad.

    Mientras el botones me llevaba a mi suite, le comenté lo bien climatizado que estaba el hotel, ya que el calor afuera era infernal. Su respuesta me sorprendió -porque estamos en invierno señorita, en verano es otra cosa. Por supuesto le dije, en verano hace mucho más calor. El botones me dijo que no, que el verano era mucho más fresco. No quise ahondar en el tema pero pensé ¡aquí están todos locos! Mientras comía una papaya, cambié mi ropa de viaje por algo más cómodo y me alisté para ir a almorzar y conocer la ciudad que me acogería durante cuatro o cinco meses. Mi acompañante fue súper puntual, aunque con el correr de los días aprendería que la puntualidad no era una característica guayaquileña. El almuerzo lo hicimos en el mismo hotel y descubrí sabores que resultaron extraños a mi paladar pero que me gustaron. Nunca había comido banana en platos salados, y aquí eran una marca registrada del país, pues variaba de nombre y textura: maduro y verde eran banana o plátano, pero diferente. Durante el almuerzo, mi guía me narró historias de la ciudad, de las veces que se incendió, de la reconstrucción y del verdadero cambio que estaba atravesando en esos momentos Guayaquil.

    EL RECONOCIMIENTO: Los íconos de Guayaquil.

    Salimos por la avenida 9 de Octubre, una de las más representativas extensas arterias de la ciudad. De acuerdo a una tradición argentina, es de buen augurio conocer una iglesia apenas se llega a un país. Sabía que la Catedral Metropolitana estaba cerca del hotel, que podíamos ir caminando. Me miró espantado y sólo se atrevió a decirme que lamentablemente estábamos en invierno, y que el calor en esa estación era terrible, que no lo iba a soportar. No quise discutir sobre lo que significa invierno o verano porque no quería caerle como una maestra a este pobre jovencito que estaba sacrificando su domingo por mi. Ya tendría tiempo de aclarar el tema, pero en lo que mantuve firme fue en caminar. Yo ya tenía una ruta predeterminada que me había estudiado en el avión. El calor no me asustaba. Luego de caminar unos cuadras, lo sorprendí diciendo que quería doblar por la calle Boyacá, para ver los negocios que ahí se encontraban. Estaba todo cerrado, pero me sirvió para ubicarme en la ciudad. Con mi acompañante transpirado y agotado llegamos a La Catedral. Al entrar, la luz que se filtraba a través de los vitrales que adornan los grandes ventanales de sus tres naves, elevaron mi espíritu arrancándome de toda sensación terrenal. Un viejecito se me acercó y me preguntó si quería conocer la historia de la iglesia. Sin esperar respuesta, me contó sobre las veces que se había incendiado, dónde era su ubicación original, y alguna que otra anécdota de color. Quise compensar su información con una propina, pero declinó recibirla. Me explicó que al ver mi recogimiento, sintió necesidad de hablarme. Y aún más, agradeció haberle dado esa oportunidad de poder hablar conmigo y se marchó. Sin salir de mi asombro por la actitud del anciano, di gracias a Dios por el recibimiento que me estaba dando Guayaquil. Me sentí privilegiada, me sentí bendecida. Estaba como en trance porque la visión de ese anciano fue tan
    fuerte que era como estar en frente a un santo y que me hubiese escogido a mi para protegerme. Puede sonar fantasioso, pero esa fue mi sensación. Ya estaba amando Guayaquil.

    Nos cruzamos a ver el famoso Parque de las Iguanas (Parque Seminario). Debo reconocer que tuve cierta recelo al ver tantas iguanas caminando por el césped y trepadas a los árboles. Toqué a una de ellas por la cola y sentí como una electricidad que me recorría todo el cuerpo. Mi compañero me contó que había un enorme
    monumento, a punto de inaugurarse, rindiendo homenaje a las iguanas. Me pregunté porqué este reptil, casi prehistórico, se había afincado en Guayaquil, transformándose en su símbolo. Quizás porque esta ciudad deberá permanecer para siempre, me dije. Había muchísima gente sentada en los bancos, comiendo, charlando, jugueteando con las iguanas. Descubrí lo bullicioso que es el pueblo de esta ciudad. Se ríen y hablan todos juntos en tonos bien altos. Se asemejaban a los napolitanos por lo gritones.

    Nos fuimos del Parque camino al encuentro que yo más ansiaba: El monumento a los Libertadores Simón Bolívar y San Martín, en el Malecón 2000. Parecía que
    todos los habitantes de Guayaquil hubieran querido acompañarnos. Chicos corriendo por todos lados con sus helados derritiéndose entre los dedos y los padres comiendo sánduches y bebiendo cervecitas. El Guayas se mostraba correntoso y rápido. Frente a mi, la rotonda con las estatuas de los dos más grandes libertadores de América me aisló del bullicio y en un trompo vertiginoso escuché el diálogo del que siempre hicimos suposiciones pero del que nunca tuvimos certezas.

    Guayaquil, tierra de misterios, de claroscuros, de libertad. Quizás por eso es que las iguanas se habían afincado acá. Eran las guardianas del pasado, quizás. Caminamos todo el Malecón, nos subimos a un barco “pirata” que recorrió un buen tramo del río Guayas de norte a sur. El anochecer sobre el río nos envolvía con una luz tenue, romántica. Las luces de la ciudad se iban encendiendo y el espectáculo era aún más hermoso. Unos tragos acompañados con patacones bien crocantes, mitigaron el apetito que tanta belleza nos provocaba. El Palacio de Cristal, la Torre del Reloj Público o Torre Morisca, La Fragata Guayas mostraban el bello escenario que es el Malecón 2000. El Cerro Santa Ana lucía como una torta de cumpleaños con todas las candelas encendidas. La luna estaba redonda, gigante, e iluminaba el río dejando una estela brillante sobre el agua.

    EL NACIMIENTO DE GUAYAQUIL: Cerro Santa Ana ? Barrio Las Peñas Al norte del Malecón se erige el Cerro Santa Ana y recostada sobre las faldas del cerro
    está el Barrio más tradicional y antiguo de la ciudad: Las Peñas. Histórico fundamentalmente, porque fue en sus calles donde se fundó Guayaquil.

    Ingresamos por la calle Numa Pompilio Llona, calle principal del barrio, donde nos encontramos con la más variada gama de personajes, ya que hoy se mixturan los bohemios, los artistas, los viejos habitantes y el brillante colorido de sus casas y sus balcones floridos. Empezamos a subir los 456 escalones que llevan al faro del Santa Ana, pero el cansancio del día tan plenamente vivido nos obligó a hacer una parada en uno de los tantos barcitos y restaurantes que acompañan la escalada. Salsa, reagetton, tamboriles animaban el ambiente pleno de turistas y guayaquileños. Aromas y perfumes deliciosos despertaban todos mis sentidos y
    mi cuerpo, a pesar de la fatiga se empezó a mover al ritmo contagioso que imprimía esta bella ciudad. Cervezas heladas, cazuela de mariscos, patacones, uñas de cangrejo, camarones, todo servido en pequeñas cazuelas como platos de degustación.

    Unión de razas, unión de sentimientos, comunión de almas en un sólo lugar: Guayaquil. Ritmo, alegría, amistad, diversión, magia. Me pregunté cómo haría para ponerme seria con mi asistente al otro día. Le había mostrado toda mi esencia y Guayaquil tenía la culpa. En fin, mañana sería otro día y hoy era hoy. Valía el disfrute. Se hizo tarde y decidí poner fin al tour. Necesitaba descansar para estar fresca al otro día. El resto de los escalones podían esperar, seguramente habría
    otras oportunidades. Llegando al hotel me invadieron, literalmente hablando, ¡los grillos! Al ver el primero dije, ¡Buena suerte!, que es lo que se dice en mi país al verlos pues aparecen muy poco, pero acá era otra cosa. Empezaron a saltar y a pegarse en todo mi cuerpo golpeándolo como pequeñas balas. Entré en pánico. Me sacudía para sacarlos de encima mientras gritaba como loca y me paralicé. El gerente del hotel, el portero, mi acompañante me ingresaron al lobby, no sin antes desembarazarse de estos horribles insectos. Me explicaron que la culpa era del invierno y el calor abrasador que los atraía. Me pidieron mil disculpas, pero este tema era inmanejable, era culpa del clima invernal.

    Pasaron los cinco meses que iba a estar en Guayaquil. Amé la ciudad y sus “huequitos” donde comí comida deliciosa y que no tenía nada que ver con mis
    tradiciones. Pero lo que nunca entendí fue lo del verano e invierno. Entendí que Guayaquil está al revés, como en el mundo de Maria Elena Walsh, y sus
    canciones infantiles. Porque acá invierno se asocia al calor y verano al frío. Es el reino del revés.

    EL REINO DEL REVES Me dijeron que en el Reino del Revés nada el pájaro y vuela el pez, que los gatos no hacen miau y dicen yes porque estudian mucho inglés. Me dijeron que en el Reino del Revés nadie baila con los pies, que un ladrón es vigilante y otro es juez y que dos y dos son tres.

    Me dijeron que en el Reino del Revés cabe un oso en una nuez, que usan barbas y bigotes los bebés y que un año dura un mes. Me dijeron que en el Reino del Revés hay un perro pekinés que se cae para arriba y una vez no pudo bajar después.

    Me dijeron que en el Reino del Revés un señor llamado Andrés tiene 1.530 chimpancés que si miras no los ves. Me dijeron que en el Reino del Revés una araña y un ciempiés van montados al palacio del marqués en caballos de ajedrez. Vamos a ver como es el Reino del Revés.

    Por eso es que amo Guayaquil, amo Ecuador, porque rompe con todo lo que es lógico para cualquier mortal. Es fantasía pura, desde las iguanas hasta sus habitantes, pasando por los grillos y todas las variantes habidas y por haber. ¿Al derecho? La honestidad y calidez de su gente. Me pregunto, ¿De cuántas ciudades podemos decir lo mismo? Bienvenido al reino del derecho y del revés. ¡¡Bienvenido a Guayaquil!!

    María Elena Walsh . Escritora argentina nacida en 1930. Ha incursionado en muchos géneros y sus libros, canciones, obras teatrales fueron traducidos a varios idiomas.)

  18. Me acabo de encontrar dos opiniones de extranjeros (argentinos) sobre nuestro país el primero, me parece un poco denigrante y extremista, claro yo soy ecuatoriana pero no guayaquileña, será por eso que lo que leí en su largo comentario me sonó completamente desconocido y pensé: eso que describe no es nuestro país, que es lo que trata de decir? pues la verdad me parece que quiere encasillarnos, en Ecuador, amigo extranjero, existe una clase media, yo pertenezco a ella tengo estudios superiores pero no soy una persona adinerada, tampoco soy “pobre” como lo define es su comentario (gracias a Dios tengo una casa y auto sencillos), como puede ver soy de la CLASE MEDIA a veces tomo un bus (colectivo, transporte público o como lo llamen en otros países) y no siento que eso me haga menos, sin contar además que conozco muchísimas personas que utilizan este medio de transporte y nadie se averguenza de ello seguimos adelante trabajando día a día y sabemos que mas temprano que tarde vamos a tener mejores ingresos pero aún así seguiremos siendo clase media con tranquilidad porque no vamos a pretender ser otra cosa que lo que en realidad somos, y con todo respeto a usted señor narizon gutierrez y a los amigos que nombra en su comentario, no sé qué clase de personas son, por un lado, sin ofender, un señor homosexual y (mal) parrandero y por otro una periodista que quiere aparentar lo que no es (eso es mas triste y difícil aún que pertenecer a la minoría de la comunidad gay) con qué derecho puede generalizar a las personas que vivimos en este país, personas que entendemos nuestra realidad si no tenemos comodidades lo decimos de frente y si nos asustan los delincuentes disfrazados de taxistas pues no vamos a frecuentar esos lugares, señor en su próxima visita querría aconsejarle que trate de conocer gente auténtica, sencilla y sincera (que son los más) pero entiendo que no va a poder usted no es uno de ellos…

    En el segundo caso Señora María Elena Walsh que hermoso comentario, repito no soy guayaquileña pero en verdad me conmovió la manera que supo entender y magnificar a esa hermosa ciudad gracias!!

  19. Y volviendo al tema del referendum, encontré esta página buscando precisamente el título de la misma que lo describe perfectament : “Ultimo día del despotismo y primero de lo mismo” en el fondo todos lo sabemos yo voy a votar sí mas que nada porque la mayoría votamos por este presidente, y luego la GRAN mayoría votamos para que exista la asamblea constituyente y no porque espere un milagro, creo que todos sabemos que eso no va a ocurrir, lo único que de verdad está en nuestras manos es trabajar y construir nuestro propio futuro y dejar de poner nuestras esperanzas (y responsabilidades) en manos de los gobiernos de turno.

  20. [...] to someone important in the political world, it will undoubtedly be recovered immediately. However, if the same car belongs to a blogger like Fatima Quishpe, the car can be considered long [...]


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